Resulta curioso contemplar cómo la ciencia se ha nutrido de numerosos elementos mitológicos para la nomenclatura de invenciones y descubrimientos (cosa de la que os podéis informar a través de este magnífico libro).

Pero esto también aplica a la informática que al ser una ciencia “relativamente” nueva toma prestado términos de campos muy diversos como la biología (“virus”) o el medioambiente (“cortafuegos”) pero también de la mitología. Y que evoluciona tan rápido que incluso algunos de ellos ya quedan desfasados, para lo cual me viene a la cabeza el término “Gárgola”.

Este fue empleado dentro de la novela Snowcrash, creado por Neal Stephenson, padre del género Cyberpunk, donde se adelantaban los conceptos de realidad virtual y mundos virtuales (conocidos en el libro como Metaverso). Con gárgolas se hacía referencia a individuos que se movían por el mundo real pero estando a la vez permanentemente conectado al virtual a través de gafas y otros equipamientos. Lo voluminoso y complicado de dichos equipamientos les daban un aspecto y apariencia grotesca y de ahí el termino de Gárgolas.

Pero claro, el libro está escrito en una época donde la miniaturización, de la que se deriva la famosa Ley de Moore, se iba aplicando básicamente a los procesadores y donde el mundo real aún no había tomado por asalto al digital.

Hoy en día, gracias a los terminales móviles, y sin necesidad de dicho aspecto grotesco, todos vivimos permanentemente conectados a la Red de Redes (Internet). Y podemos proyectar el mundo digital sobre el real de forma sencilla gracias a estos móviles o a multitud de Wereables (Pulseras, relojes, gafás, etc..) conectados a su vez gracias al despegue del Iot (Internet of things). Todos interaccionamos con todos y en muchos casos generamos continuamente un flujo de datos no solo de nosotros sino de nuestro entorno (gracias a la domótica). Somos puntos en un océano global de varios terabytes de datos en constante evolución y actualización.

¿Llegará un momento en que todo esto vaya mas allá y haya una fusión de lo orgánico y lo digital convirtiéndonos nosotros mismos en dispositivos gracias a implantes biológicos como en la famosa Johhny Memonic?

Quién sabe….

 

5 comentarios
  1. Gracias Jesús por tu interesante post. Sinceramente creo que sólo nos falta que nos instalen el teléfono móvil en el cerebro (y no tardará mucho). Yo personalmente tengo días en los que apagaría el móvil y el pc y me iría a pescar mejillones al Caribe y otros en los que necesito que hasta mi bolígrafo sea inteligente… 😉

Deja un comentario
También puede interesarte