Identidad digital y reputación online

Total
4
Shares

La identidad digital es todo aquello que nos identifica en la web (vida online): los “me gusta” que damos en Facebook e Instagram, nuestras publicaciones, comentarios, firmas en peticiones online, etc., estando compuesta además por información de la vida que hacemos fuera de la red (vida offline), como nuestro nombre, apellidos, número de teléfono, etc.

Toda esta información está expuesta en Internet para que la vea cualquiera, y esto tiene como consecuencias el robo de identidad, amenazas para la privacidad, que nos etiqueten en fotos con contenido comprometido, etc. Además, una identidad digital mal gestionada puede hacer que la persona pierda el control sobre su propia identidad, caiga en estereotipos, acabe por cosificarse, etc.

La identidad digital tiene una serie de características:

  • Es esencialmente social. Los seguidores de un usuario en una red social, a partir de las publicaciones de este último, asociarán a él una serie de características y lo reconocerán de forma efectiva.
  • Es subjetiva. La percepción del “yo” y del “nosotros” están basadas en la experiencia construida por diferentes personas y les permite reconocerse.
  • Es valiosa. La actividad de los usuarios genera información de interés para, por ejemplo, establecer relaciones personalizadas.
  • Es referencial. Una identidad no es una persona o un objeto, sino una referencia a uno de estos.
  • Es compuesta. La información puede ser proporcionada de forma voluntaria por los usuarios o construida por terceros sin la participación de la persona en cuestión.
  • Produce consecuencias. La divulgación de la información en ocasiones puede generar efectos, mientras que, en otros casos, por el contrario, será la no divulgación lo que constituirá una amenaza.
  • Es dinámica. Se encuentra en constante cambio y modificación.
  • Es contextual. Dependiendo del contexto en el que se dé la información, ésta podrá tener un impacto negativo, positivo o neutro.

Para proteger nuestra identidad digital debemos:

  1. Usar redes Wifi protegidas. Evitar en la medida de lo posible las redes Wifi desprotegidas o públicas, y en caso de usarlas, no proporcionar información personal como, por ejemplo, datos bancarios.
  2. No utilizar páginas webs desprotegidas. Es preferible navegar por páginas web que utilicen el protocolo HTTPS. Esto lo podremos ver al inicio de la dirección web que aparece en la barra de búsqueda del buscador que usemos.
  3. Utilizar contraseñas seguras y cambiarlas regularmente.
  4. Actualizar el software del dispositivo cada vez que haya una nueva actualización, ya que éstas con mucha frecuencia contienen mejoras a nivel de seguridad para nuestro teléfono, ordenador, etc.
  5. Repasar los permisos y las políticas de privacidad. Aquí es cuando puede que a muchos les de la risa ya que pocos son los que leen los términos de las aplicaciones que usan, pero, aunque sea tedioso, es recomendable para evitar sorpresas.
  6. Monitorizar tu nombre con frecuencia. Esto quiere decir que busquemos nuestro nombre de vez en cuando en Google para ver qué tipo de información aparece. Si ponemos nuestro nombre y apellidos entre comillas dobles, podremos ver esta información.

Las principales amenazas para la identidad digital son:

  • El impacto de las publicaciones que exceden a la libertad de información.
  • Publicaciones falsas, injurias y calumnias.
  • Informaciones descontextualizadas.
  • Utilización no consentida de derechos de propiedad intelectual.

Debemos tener en cuenta que nuestra identidad digital está en construcción permanente y afecta a nuestra reputación online.

La reputación online es lo que representa el prestigio de una marca o persona en la red. Es importante cuidarla ya que difícilmente podremos modificar una visión negativa generada en Internet.

Ésta, al igual que la identidad digital, también cuenta con una serie de características particulares:

  • Es acumulativa en el tiempo. Se forma a partir de una enorme cantidad de información personal, con independencia del momento en el que fue generada. Puede permanecer incluso después del fallecimiento de la persona, lo cual se conoce como herencia digital.
  • Repercusión y alcance. Cualquier persona puede lanzar información y opiniones en la red, ambas susceptibles de ser localizadas, copiadas, enlazadas, etc.

En la reputación online existen tres factores que juegan un papel clave:

  • Las acciones que el usuario lleva a cabo (subir una foto, responder a un comentario, etc.).
  • El contenido generado por otras personas relacionadas con el usuario, factor clave en los adolescentes debido a su necesidad de pertenencia y aceptación dentro de un grupo.
  • La información del usuario que viene dada por las reacciones y comentarios de quienes, por ejemplo, nos siguen en una red social.

Para evitar que nuestra reputación e identidad online se vean perjudicadas, debemos:

  • Crear perfiles responsables y configurar adecuadamente la privacidad de nuestras cuentas. No debemos olvidar que la sincronización de diferentes cuentas puede alterar la configuración de privacidad, por lo que es conveniente revisarla de vez en cuando.
  • Configurar de manera óptima la seguridad de la plataforma usada.
  • Participar de manera respetuosa en la red.
  • Tomar en consideración los aspectos de seguridad al navegar en Internet.
  • Revisar periódicamente nuestra reputación e identidad digital.
  • Revisar la configuración de las cookies, pues muchas veces las páginas webs usan cookies que permiten conocer datos personales sobre el usuario sin que este lo sepa.

No obstante, si nuestra reputación y/o identidad ya se han visto dañadas, existen formas de reacción que se exponen en el siguiente apartado.

Derechos asociados a la identidad digital

Los derechos asociados a la identidad física (nombre, apellidos, DNI, etc.) se extienden a la identidad digital y le son aplicables. Entre éstos se encuentran el derecho a la dignidad de la persona, al honor, a la intimidad personal y a la propia imagen.

A pesar de estos derechos, no debemos olvidar que, hasta cierto punto, el control de la información que hay en Internet sobre nosotros depende de qué hacemos para controlar nuestros datos personales.

Existe otro derecho más: el derecho a la protección de datos. Éste puede ser ejercido por todo ciudadano y consiste en la posibilidad de controlar sus datos personales y de disponer y decidir sobre los mismos. Esto conlleva derecho de acceso, de rectificación, de cancelación y de oposición. 

Qué hacer si nuestra identidad digital se ve perjudicada

Se distinguen los siguientes casos:

  • Injuria o calumnia a través de comentarios en un blog, plataforma y/o red social: podemos solicitar la eliminación del contenido ante el dueño de la web o la plataforma, denunciar a la persona que emitió el comentario, o si el dueño de la web no elimina el contenido, se podrá presentar una demanda vía civil requiriendo la protección del derecho al honor.
  • Ejercicio del derecho al olvido o borrado de datos personales: podemos requerir al dueño de la base de datos el borrado de información, además de incluir una solicitud a Google, pues en Europa la empresa es considerada como prestadora de servicios de sociedad de la información. Si no obtenemos respuesta dentro de los 10 días siguientes a la presentación de la solicitud o ésta no es positiva, habrá que denunciar el hecho ante la Agencia Española de Protección de Datos, y/o presentar una demanda civil por daños y perjuicios en caso de que exista un perjuicio demostrable.
  • Suplantación de identidad: deberemos comunicarnos de forma inmediata con el responsable de la plataforma y/o red social, y/o interponer una denuncia penal (“usurpar el estado Civil”), incluyendo pruebas de lo ocurrido, debiendo remitir una copia de la denuncia a la plataforma y/o red social.

Adolescentes, identidad digital y reputación online

Para los jóvenes, la identidad digital, además de lo aquí expuesto, incluye aspectos de género, sexual, social, psicológicos, morales y sociales. Debido a que la mayoría de los adolescentes en la actualidad han nacido o crecido en un entorno tecnológico (por lo que son considerados nativos digitales), tienen una falsa percepción de seguridad que les lleva a ser más proclives a compartir información personal.

Para los menores quizás más que para los más mayores, la identidad digital está íntimamente ligada al mundo real; la identidad digital y la física interaccionan de manera constante, afectando a su autoestima. La autoestima en estos casos viene dada principalmente por mensajes valorativos en las redes sociales que lleva a los adolescentes a ser demasiado críticos consigo mismos, a querer complacer a todo el mundo, a aumentar el número de pensamientos negativos, a encajar mal las críticas, y quizás especialmente a necesitar una aprobación constante.

Entonces, resulta vital que los padres y la comunidad educativa proporcionen a los menores valores y pautas de actuación que faciliten el desarrollo de la personalidad y la construcción de una reputación online positiva y satisfactoria.

 

Enlaces de interés

Bibliografía

  • San-José Pérez, Pablo et al. (2012, julio). Guía para usuarios: identidad digital y reputación online. Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación – INTECO. Ministerio de Industria, Energía y Turismo – Gobierno de España.
  • Signaturit (2017, 7 de noviembre). ¿Qué es la identidad digital y cómo puedes protegerla? Signaturit. Fecha de recuperación: 27/12/2018. Sitio web.
  • Signaturit (2017, 16 de noviembre). ¿Qué significa la identidad digital y qué derechos están asociados a ella? Signaturit. Fecha de recuperación: 27/12/2018. Sitio web.
  • Romero, Dean (2017, 6 de octubre). ¿Qué es la reputación online y cómo cuidarla? Guía completa. Inboundcycle. Fecha de recuperación: 27/12/2018. Sitio web.
  • Moll, Santiago (2018, 17 de junio). Identidad digital y reputación online en adolescentes. Ser en la red. Justifica tu respuesta. Fecha de recuperación: 27/12/2018. Sitio web.
5 comentarios
  1. Buenos consejos.
    Pero te comento , que muchas paginas fraudulentas tienes el protocolo HTTPS , en sí solo es un sistema de comunicación con una serie de pautas de seguridad pero no lo hace infalible , todo esos temas son largos y muy enrevesados.

    No existe una seguridad total sobre la navegación en Internet.

Deja un comentario
También puede interesarte