La hora del código

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Recientemente participé como voluntario en la iniciativa internacional de “La hora del código”. En esta iniciativa, a través de sesiones cortas de 1 hora, se intenta sensibilizar a los escolares (de los últimos cursos de primaria o primeros de secundaria) de la importancia de la programación, tanto si se enfocan en ella de forma profesional o como ejercicio de entrenamiento mental para el uso cotidiano de la tecnología.

Por mucho que pensemos en los niños actuales a través del mito del “nativo digital”, nos encontramos en ellos con numerosas carencias en el uso cotidiano y diario de la tecnología. Haber nacido inmerso en una explosión digital de contenidos y dispositivos conectados (móviles, tablets, ordenadores, televisores, PCs, etc…) no te da “de por si” los conocimientos, herramientas y métodos adecuados para manejar y asimilar dichos contenidos. Especialmente en un entorno en el que si no aplicamos ningún filtro se produce un bombardeo continúo e incesante de publicidad (pop-ups), dirigido a todas las edades (con violencia y sexo explícito) y que trata continuamente de quedarse con nuestro dinero, nuestros datos o ambas cosas.

Haber nacido de semejante forma (ser un “nativo”) te ayuda a aprender mas rápidamente patrones, conductas y pautas de comportamiento o de consumo prefijadas por las aplicaciones. Pero ya está. Nada mas.

Mi generación en cambio (tengo 42 años) ha pasado de forma progresiva por dicha explosión, desde un entorno donde los ordenadores eran grandes máquinas reservadas a las empresas y los usuarios solo disponían de microordenadores de 8 bits (en los que podían programar y crear juegos ellos mismos), hasta la hiperconectividad y explosión de contenidos actual. Y esa progresión, aunque con grandes lágunas, nos ha “vacunado” y en algunos casos preparados y adiestrado para el panorama actual.

Por eso es tan importante esta iniciativa, no solo por crear futuros programadores, sino por concienciar de la importancia de la programación (asignatura obligatoria y transversal en algunos países con visión de futuro), del uso correcto y ético de la tecnología, de crear estructuras mentales que permitan abordar los problemas de forma ágil y eficiente. Y, en paralelo, de la importancia de enseñar en las escuelas contenidos y herramientas básicos para un mundo conectado (distinguir noticias falsas o bulos, organizar y clasificar las fuentes de información, manejo de las redes sociales, uso de antivirus, la privacidad y la importancia de saber que y con quien compartirlo, el ciberacoso, y muchas otras).

Llevo ya tres años participando como voluntario en esta iniciativa y espero volver a repetir el año que viene. La generación es actual es lista, es ágil, aprende rápido, tiene todas las herramientas a su alcance y un mundo digital que descubrir y a través del cual transformar el mundo real. Tienen un martillo, pero de nosotros depende que lo usen para destruir o para construir.

Podéis encontrar mas información en : https://hourofcode.com/es/learn

6 comentarios
  1. Yo nací en el 93 y con 7 años me regalaron un portatil de juguete típico que solo lleva una treintena de juegos, y entre ellos había uno que era para programar en Visual Basic, y lo recuerdo como muy entretenido.

    Es obvio que se debe impartir programación en el colegio, ya que aparte de ser beneficioso esos conocimientos para su futuro, también estimulan y mejoran cualidades como la lógica de forma entretenida.

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