Quiero recordar aquí y contaros mi experiencia como voluntario de este gran proyecto llamado “Andalucía Compromiso Digital”.

Mi labor durante muchos meses consistió en realizar “Acompañamientos” a personas de colectivos con difícil acceso a las nuevas tecnologías y sin conocimientos previos, como amas de casa o inmigrantes. El acompañamiento no era exactamente formación en el sentido estricto de la palabra, ni tampoco un consultorio. Era algo más difícil de realizar. Era estar con varias personas (aunque era preferible con una sola) en cada sesión dando al inicio una nociones previas generales de determinado tema (como el uso del correo electrónico o de mapas), dejar a los usuarios explorar libremente las posibilidades de dicha temática y resolver “in situ” sus dudas. Y al mismo tiempo darles “empujoncitos” para que profundizaran ellos mismos y continuaran aprendido por su cuenta después de cada sesión.

Recuerdo con especial cariño a un grupo de amas de casa de mi propia localidad (Alcalá de Guadaira). Todas empezaron desde 0 y sin ningún conocimiento. Para una de ellas el PC era literalmente “aquel cacharro del cuarto de su hijo al que tenía que quitar el polvo de vez en cuando…”. Y tras muchas sesiones casi todas ellas sabían defenderse y hacer cosas básicas como envíar un correo electrónico, usar un buscador o localizar su domicilio en Google Maps.  Hace poco volví a encontrarme con una de ellas por la callé, me saludó y me dió las gracias por lo que había aprendido. Fue de esos momentos en que te sientes tremendamente afortunado, no solo por trabajar en algo que te apasiona, sino por tener oporturnidad de enseñar lo que sabes a los demás y de anirmales a que continúen aprendido por si mismos.

Hoy en día el analfabetismo está por fortuna casi erradicado, pero la sociedad ha cambiado, ya no basta con saber leer y escribir, el mundo se ha vuelto digital en una infinidad de áreas (ocio, relaciones con la administración, trabajo, relaciones sociales, etc..) y muchas personas aún carecen del conocimiento necesario para moverse en el. Y representa un orgullo haber podido, aunque sea a pequeña escala, ayudar a otras personas a adquirirlo.

21 comentarios
  1. Me siento muy identificado, yo llegué a tener una relación especial con mi grupo cuando realicé acompañamientos, me enseñaron ellos tanto como les enseñé, fue una experiencia que estoy deseando poder repetir en cuanto el tiempo me lo permita.

    Me ha encantado tu post, gracias por ayudar a esas personas!

  2. Como Antoni también me siento muy identificado, has capturado por completo la esencia de formar parte de la familia “Andalucía Compromiso Digital”, que es ofrecer tus conocimientos a otras personas sin nada a cambio. Me acuerdo aquí en la Asamblea de Fuengirola tenía a mis “alumn@s” esperándome en la puerta cada semana, ansios@s por enseñarme lo que habían aprendido de la semana anterior.

  3. Yo he solicitado ser voluntario porque siempre me gusto compartir mis conocimientos informáticos con la gente que no tiene tanta experiencia , además me parece un ejercicio mental fenomenal explicar ciertos temas informáticos complicados de la formas sencilla a personas sin conocimientos.

    Me ayuda a crear contenidos que son más atendibles para todos los públicos.

    1. Pues no se, la verdad….. Cuando yo estuve estaba mucho mas orientado la estructura a “acompañamientos” (que no eran cursos) realizados por voluntarios, ahora mismo está mas basado en cursos tradicionales…. Cuando me intenté reenganchar por lo visto tenía que hacer algo de formación de reciclaje pero por una serie de historías no continúe, casi mejor te pueden informar ellos mismos 🙂

  4. ¿Sabes,Jesús?…a mi también me estás animando a apuntarme…creo que es una labor muy bonita, aunque mal reconocida, pero debe ser muy reconfortante poder ayudar a gente que necesita de algo tan sencillo,para nosotros, como un conocimiento básico sobre algún tema relacionado con estas tecnologías que nos traen de cabeza.Gracias por tu post!

  5. Yo también fui voluntario durante unos años, hice “acompañamientos” grupales y también individuales. Recuerdo que estas personas a las que ayudé me dieron mucho cariño, pero sobre todo me sorprendía a mí mismo cada vez que salia de uno de estos encuentros más feliz y menos cansado que como había entrado. Me daban “Vida y energia”. Ahora, desgraciadamente no tengo tanto tiempo antes, otras responsabilidades me ocupan cada minuto del día. Espero que cuando cambie mi situación personal pueda volver a participar en el proyecto.

  6. Yo también fui voluntaria y lo recuerdo como una experiencia muy gratificante. Ver las ganas de aprender y la motivación que mostraban esas personas, reconforta bastante.
    Para mí lo mejor fue que realmente se dieron cuenta que, al final, sabían más de lo que creían pero, sobre todo, que podían hacerlo.

    Os animo a todos a hacer algún acompañamiento digital 🙂

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