Profesores: qué hacer frente a casos de ciberbullying

Total
10
Shares

Como explicábamos en el artículo “Cómo prevenir que su hijo sufra ciberbullying”, el ciberacoso o ciberbullying es el daño intencional y repetido (no un caso aislado, sino algo prolongado en el tiempo) infligido por parte de un menor o grupo de menores hacia otro menor a través del uso de medios digitales.

El “III Estudio sobre el acoso escolar y el ciberbullying según los afectados”, presentado por la Fundación ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, desvela que, aunque el número de casos de acoso escolar en España ha disminuido, la violencia y la frecuencia del acoso va en aumento.[1]

El ciberbullying, junto con el grooming y el acceso a contenidos inapropiados en la web, es el mayor problema en cuanto a prácticas de riesgo en los adolescentes. Se suele llevar a cabo en aplicaciones de mensajería instantánea (como WhatsApp), redes sociales, juegos online, etc., siendo los comportamientos más recurrentes las amenazas, difamación, publicación de contenidos comprometedores para la víctima, etc.

La guía en la que se basa el artículo, Guía SOS – Ciberacoso Educadores, de Red.es, nos muestra un “círculo del bullying”, con la víctima en el centro, que consta de las siguientes fases:

  1. El acosador inicia y realiza el acoso activamente.
  2. Los seguidores y secuaces toman parte activa (pero no inician el acoso).
  3. Los apoyadores activos/pasivos, como su nombre indica, apoyan el acoso, pero no toman parte activa.
  4. A los apoyadores pasivos/potenciales les agrada el acoso, pero no muestran apoyo abiertamente.
  5. Los mirones no involucrados observan lo que sucede mientras piensan que ese no es su problema.
  6. Los defensores potenciales desaprueban el acoso y piensan que deberían ayudar, pero no lo hacen.
  7. Los defensores desaprueban el acoso y tratan de ayudar a la víctima.

Uno de los principales aspectos que los profesores deben tener en cuenta es que el ciberbullying puede afectar al alumno tanto en horario lectivo como en su propia casa, en cualquier lugar a consecuencia de la inmediatez y viralidad de Internet. Aunque el ciberacoso no tenga lugar durante el horario lectivo, los profesores deben actuar para poner fin a la situación en cuanto lleguen a tener constancia de la misma, debiendo, entre otras cosas, contactar a los padres de los alumnos involucrados.

Lo primero que se debe hacer es prevenir y sensibilizar al alumnado, y para ello formar a los menores en un buen uso de las nuevas tecnologías es indispensable, de manera que conozcan los riesgos de la red y trabajen para reducirlos. Un buen método es que los alumnos más mayores ayuden a los más pequeños.

Resulta también fundamental la colaboración entre padres y profesores para formar al alumno, para lo cual primero deben estar formados los dos anteriores. En este caso recurrir a fuentes de información acreditadas o asistir a charlas sobre ciberbullying son dos buenas opciones.

La guía establece el siguiente protocolo de intervención para los centros educativos:

  1. Detección y obtención de información preliminar.
  2. Valoración del caso, investigación y primeras propuestas.
  3. Establecimiento de un plan de actuación.
  4. Evaluación, seguimiento y prevención.
  5. Información y sensibilización.

1. Detección y obtención de información preliminar

Si alguien del centro educativo tiene conocimiento/indicios/pruebas razonables de que se puede estar produciendo un caso de ciberbullying, esta persona deberá exponer la situación preferentemente el tutor, orientador, y, sobre todo, a algún miembro del equipo directivo. La rapidez de actuación es crucial para poder parar el acoso antes de que se alcancen consecuencias particularmente graves. Se debe analizar la información que se tiene, y especialmente la evidencia que pueda existir en la web y/o aplicaciones telefónicas que corra peligro de ser borrada. Esta información deberá ser conservada como evidencia.

Una vez se identifique a la víctima y al acosador, es importante valorar si existen conductas similares anteriores al caso entre manos, así como la actitud de ambas partes en las aulas, actividades extraescolares, etc.

Antes hablábamos de educación y formación. Una manera de educar y formar, en este caso al alumno, es ayudándole a construir herramientas propias que le ayuden a valorar la situación y tomar decisiones acertadas ante hechos conflictivos y posiblemente dolorosos en la relación con sus compañeros. A partir de estas herramientas, habrá alumnos que sean más proactivos, que mediten sobre la situación y la resuelvan ellos mismos; habrá otros que no mediten y simplemente reaccionen en el mismo momento en que ocurre; y, por último, habrá otros a quienes la situación desborde y pidan ayuda. Especialmente en el caso de estos últimos nunca debemos decirle que lo que está ocurriendo es cosa de niños y/o que carece de importancia. Hay que tener en cuenta que, si el alumno recurre a un adulto con un caso que presenta claros síntomas de acoso, es probablemente porque no sabe qué hacer, y que le hagan sentir ignorado puede ser fatal. El profesor debe hacer entender al alumno que pedir ayuda no es de cobardes, y que muy probablemente pondrá fin al acoso.

Habrá ocasiones en las que no haya pruebas suficientes sobre lo que ocurre, pero, aun así, si no existen circunstancias que hagan dudar de la veracidad de lo que el alumno le cuenta al adulto, es absolutamente relevante tomar en consideración lo que el menor cuenta si se aprecia persistencia y firmeza en lo expuesto.

2. Valoración del caso, investigación y primeras propuestas

A partir de la información que el Equipo Directivo haya obtenido, deberá realizar un análisis de la situación del cual dependerán las medidas a planificar y aplicar. El hecho de estar investigando la situación no quiere decir que no se actúe; la intervención debe ser inmediata para evitar que la situación se mantenga en el tiempo.

La investigación consistirá en:

  1. Acciones de búsqueda de información: entrevista con la víctima, con el posible agresor o agresores, con las familias de la víctima y del/de los agresor/es, a compañeros que puedan ser conocedores de la situación, y a los profesores de los alumnos afectados/implicados.
  2. Realizar un informe sobre la información recabada: naturaleza, intensidad y gravedad de los hechos; alumnos implicados y afectados; duración de la situación; efectos producidos; conocimiento de la situación por compañeros; características de los medios y dispositivos utilizados.
  3. Conclusiones: se puede aportar información precisa del proceso a la Comisión de Convivencia del Centro, al Servicio o Área de Inspección Educativa, etc.
  4. Solicitud de asesoramiento: se puede pedir ayuda a la Agencia Española de Protección de Datos, a agentes tutores de la policía local, Servicios Sociales o Unidades de Investigación Tecnológica o Delitos Telemáticos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil). En caso de tomar medidas cautelares si se confirma el caso de ciberbullying, la adopción de dichas medidas será comunicada a los padres o representantes legales de los alumnos.

A la hora de valorar la situación de ciberbullying, los profesores y el Equipo Directivo deberán tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Características y naturaleza de las acciones analizadas y de los medios y dispositivos tecnológicos utilizados.
  • Naturaleza y capacidad de expansión de la posible difusión de las acciones.
  • Tiempo de exposición de la víctima al ciberbullying.
  • Edad y características psicológicas de la víctima y de los presuntos agresores.
  • Repercusión e impacto en la víctima.

El Equipo Directivo, con el conocimiento y asesoramiento del Orientador del Centro y del Servicio de Inspección Educativa, deberá adoptar medidas de atención y apoyo a la víctima. A su vez, se deberá considerar si poner o no el caso en conocimiento del Ministerio Fiscal o Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado o locales.

3. Plan de actuación en caso de confirmación de ciberbullying

Aquí se distinguen cuatro objetivos claros:

  • Cese del acoso.
  • Protección, cuidado y apoyo de y a la víctima.
  • Reparación del daño producido, el perdón y la reconciliación.
  • Sensibilización de la comunidad educativa (esto, junto con las acciones preventivas y correctoras, es lo principal a llevar a cabo en el contexto educativo).

En el caso de la víctima, habrá que desarrollar acciones y programas de apoyo personal y social, así como de protección (y si procede, derivación a servicios externos).

Con el agresor o agresores, se deberá desarrollar programas de ayuda personal y social, así como una posible derivación a servicios externos.

A los compañeros se les dará la información básica y se desarrollarán programas de favorecimiento de la convivencia pacífica y sensibilización.

Lógicamente, una vez se detecte el caso de ciberbullying habrá que mediar entre la víctima y el agresor generando espacios para la resolución del conflicto, la cual podríamos dividir en cuatro fases:

  1. Asunción de responsabilidades de los agresores.
  2. Reparación del daño.
  3. Perdón y reconciliación.
  4. Nueva configuración relacional.

En la resolución del conflicto entran también en juego las familias. Cuando se trata de la familia de la víctima, habrá que orientarles sobre indicadores relevantes de comportamiento, pautas de atención y apoyo, seguimiento del caso, y orientación sobre posibles apoyos externos al centro. En cuanto a la familia del alumno agresor, también se les orientará sobre indicadores relevantes de comportamiento, seguimiento del caso, orientación sobre apoyos externos al centro, pero además sobre pautas de atención, apoyo y control de conductas.

Los profesores deberán ser informados y asistir a jornadas, cursos, etc. de sensibilización, además de formarse para la prevención y actuación en este tipo de situaciones para ser capaces de favorecer una convivencia pacífica.

4. Evaluación y seguimiento del Plan

Hay cinco aspectos particulares sobre los que hacer una evaluación y/o seguimiento:

  1. Del caso concreto: situación de la víctima y el agresor, actuaciones desarrolladas no previstas en el plan planteado previamente, etc.
  2. De las actuaciones desarrolladas en el aula y en el centro en general.
  3. De las actuaciones de sensibilización y formación del profesorado.
  4. Del proceso de reflexión, análisis y sensibilización con las familias y el resto de la Comunidad Educativa.
  5. Del trabajo y actuaciones de la Comisión de Convivencia del Centro especialmente.

Se debe aportar una copia del Informe a la Comisión de Convivencia del Consejo Escolar del centro.

5. Información y sensibilización

De acuerdo con la guía, “el Equipo Directivo y la Comisión de Convivencia del Centro han de promover el diseño y desarrollo de actuaciones de información y sensibilización en la comunidad educativa en su conjunto”, tarea fundamental de la prevención.

Actividades para la formación del profesorado y las familias

Se pueden proponer actividades, talleres, organización de módulos de sensibilización, etc. que favorezcan:

  • La reflexión sobre el concepto de legalidad y actividad delictiva en el uso de las TIC. Analizar las infracciones legales más corrientes en el uso inadecuado de las TIC.
  • Fomentar la participación y el debate sobre el uso saludable de las TIC, sus riesgos e inconvenientes.
  • Utilizar conocimientos disponibles para un uso responsable de las TIC, los derechos y las responsabilidades.
  • Promover la reflexión sobre pautas de información al alumnado e hijos y supervisión de usos.
  • Promover la lectura de noticias relacionadas con ciberbullying y que se analicen por grupos diferentes las noticias seleccionadas., con una puesta en común final de las valoraciones.
  • Analizar por grupos las circunstancias que ocurren en los casos expuestos y las posibles causas.
  • Desarrollar un debate sobre las prácticas de riesgo conocidas y los procedimientos para trabajar con alumnos e hijos sobre un comportamiento adecuado en el contexto tecnológico.
  • Definir posibles propuestas para la acción por parte de padres y educadores. Propuesta de ideas y actividades para mejorar las condiciones de uso actual de las TIC por parte de los menores de edad.
  • Reflexionar sobre los usos de Internet por parte de los menores.
  • Reflexionar sobre las responsabilidades de los adultos en el aprendizaje de alumnos e hijos, y dar recomendaciones para los padres y profesores sobre el proceso de aprendizaje de menores en las TIC.
  • Promover la reflexión sobre pautas de información al alumnado y supervisión de usos.

Quisiera destacar, en base a mi experiencia personal y profesional, dos últimos detalles relacionados con la formación de los padres y profesores.

En primer lugar, a los profesores (ya que en los padres no recuerdo haberlo visto) quisiera pedirles que no se conviertan en verdugos, que no rían las gracias de quienes acosan, ya que cuando un profesor se ríe cuando un alumno insulta a otro o “bromea” sobre cierto aspecto o característica de un compañero, estamos diciéndole al acosador que puede seguir haciéndolo, que no pasa nada. Y no, esto no es una exageración y no es para que algunos acaben pensando cosas como “Es que ya no se va a poder hacer nada”; se trata de respetar. De la misma manera que un profesor o un padre no quiere que se le falte al respeto, ambos deben educar desde el ejemplo.

El segundo aspecto que quiero destacar es más bien un pequeño tirón de orejas: padres, madres y profesores, cuando estéis en una charla sobre ciberbullying, ya sea como oyentes para aprender, o simplemente supervisando al alumnado, evitad en la medida de lo posible, por favor, mirar los teléfonos móviles durante la charla, ya que como he dicho, debemos educar desde el ejemplo.

 

Recursos de interés

Bibliografía

  • es. Guía SOS – Ciberacoso Educadores. Ministerio de Industria, Energía y Turismo – Gobierno de España.

[1] De Castañeda, Alfonso (2018, 18 de septiembre). El ciberbullying en España. Zona Movilidad. Fecha de recuperación: 26/12/2018. Sitio web.

6 comentarios
Deja un comentario
También puede interesarte