Servidores, “La guía del internauta galáctico”

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En 1965 Harry Harryson, en clara referencia paródica la Saga de la Fundación (de Isaac Asimov) escribía su libro “Bill, heroe galáctico”. El protagonista, Bill, visitaba el planeta capital del Imperio (en  referencia al Trantor de Asimov), un imperio de miles de millones de personas y por tanto con una administración elefántica e inmesa, distribuida en cientos de niveles a lo largo de toda la superficie métalica del planeta.

Al llegar y para no perderse le entregaban un “mapa” del planeta, mapa que en realidad era un gigántesco libro de miles de páginas y varios kilos de peso, que debía llevar atado con una cadena, sin el cual era imposible no perderse y cuya perdida era castigada por la administración imperial con la muerte.

Esto que nos puede parecer exagerado, sería lo que ocurrirría con la red actual si no dispusiéramos de Servidores DNS. En internet cada dispositivo (de los miles de millones que existen) conectado a la red mundial está identificado de forma única y global mediante una dirección IP, una cadena de carácteres de cuatro bloques de cifras separadas por un punto, por ejemplo 192.168.1.17. Normalmente varios dispositivos, por ejemplo, los de un hogar conectado (PC, tablet, consola, etc…) comparten de cara al exterior una misma IP. Si se quiere acceder desde Internet a alguno de ellos suele ser necesario algo mas, por ejemplo un puerto (del estilo de 192.168.0.17:70) que hace que la pasarela entre el hogar y el exterior (un router ADSL, router fibra o un cable-modem) rediriga la petición al dispositivo adecuado.

¿Pero sería un poco incomodo cuando nos dan una dirección WEB tener que recordar dicha cifra, verdad? Para eso existen los servidores DNS primarios a nivel mundial, en principio 13, que guardan la relación entre un dominio de internet y una dirección IP. Por ejemplo cuando en nuestro navegador tecleamos “www.redessociables.com” el servidor DNS se encarga de traducir dicho dominio a una dirección IP (ahora mismo es 185.66.41.50) , a la vez que el router una vez obtenida dicha IP redirige la página del navegador hacía dicha IP.

Normalmente el router configura por defecto los servidores DNS de forma automática en base a como lo haya establecido nuestro proveedor de Internet (Vodafone, Telefónica, etc…), aunque es posible desde el dispositivo configurar la conexión para que se empleen otros servidores distintos. Hay servidores DNS públicos, como los de Google, disponibles para cualqueir usuario. También podemos instalar en uno de esos dispositivos (como un PC o una raspberry) un servidor DNS al que se conecten el resto.

Imaginad hasta que punto son necesarios que el actual protocolo IP se ha quedado corto, ya que el número de combinaciónes que permiten dichos bloques en breve será inferior al número de dispositivos conectados. Y por tanto se está trabajando en implementar el uso de IPv6 donde el número de bloques son 6 y por tanto aumenta exponencialmente el número de direcciones disponibles.

Internet es una telaraña mundial de miles de millones de dispositivos y sin dicha red de servidores nos veríamos como el pobre Bill.

Por último para que os hagáis una idea de esta telaraña y su complejidad podéis ver algunos mapas en esta dirección.

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