Soportes físicos, el bit escondido

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Recuerdo cierto relato de ciencia ficción donde un científico conseguía recuperar sonido de objetos de cerámica de cientos de años de antigüedad. Para ello se valía de las propiedades del sonido, de que el objeto tenía adornos de surcos realizados con un punzón mientras la cerámica giraba en un torno y que este sonido provocaba pequeñas vibraciones sobre el punzón. Las vibraciones modificaban la forma del surco con pequeñas imperfecciones y un potente software podría (en una especie de ingeniería inversa) convertir a la inversa dichas imperfecciones en sonido.

Esto efectivamente es ciencia ficción.

Pero hace hemos tenido noticias de como combinando un potente software capaz de manejar terabytes de datos de imágenes y la tecníca de la tomografía computerizada se ha podido interpretar el contenido e cierto pergamino y como se tiene la esperanza de aplicar dicha ténica a los pergaminos de la biblioteca de Herculano. Biblioteca que terminó sepultada por toneladas de lava tras la erupción del vesubio del año 70, que provocó que los pergaminos acabaran solificados y convertidos en carcasas oscuras, hasta el punto que cualqueri intento de abrir los rollos “manualmente” acabaría destruyéndolos.

El genero de la ciencia-ficción y anteriormente el fantástico han ido siempre anticipando de forma constante los grandes inventos y evoluciones de la humanidad, pudiendo retroceder hasta autores tan precoces como Julio verne, el cual ya anticipio en sus relatos de forma primitiva inventos como el cine, la televisión o el fax. Y mas recientmente quien sabe si estos generos no nos han dado las llaves para el futuro del hombre en el espacio con creaciones como las “velas solares” o el “ascensor espacial”.

El ejemplo original es solo uno mas derivado de la “Ley de Moore” que ha conducido a un incremento exponencial en la capacidad de procesamiento de datos del hardware y el software actual y a logros que parecían inalcanzables. Hemos crecido con microordenadores mas potentes que los que pudieron utilizar los astronautas de las misiones “Apollos” y que en los primeros años 60 pesaban varias toneladas y ocupaban edeficios completos (además de un consumo brutal de energía, como el primer ordenador ENIAC).

La próxima revolución serán los ordenadores cuánticos (del que ya existe una versión comercial) y que tendrán enormes repercusiones, especialmente sobre la seguridad y el cifrado WEB, ya que (gracías a su gigantéstica capacidad de computación a velocidades altísimas) permitirán romper facilmente claves y protocolos de seguridad que hoy se consideran inviolables.

No sabemos como será el futuro de la informática, pero la literatura siempre nos dará algunas pistas.

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