“You”, la nueva serie de Netflix con más realidad que ficción

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Es cierto que muchos de quienes han visto o verán la serie habrán pensado o pensarán que es una exageración y que no siempre se llega a los extremos que vemos en Joe, el protagonista, pero, ¿es realmente una exageración?

En la serie vemos todos o casi todos los puntos que hacen de una relación algo tóxico, pero ese no es exactamente el punto de este artículo (por interesante que pudiese llegar a ser analizar el aspecto psicológico de cada uno de los personajes, porque los directores de la serie no se han quedado cortos a la hora de reflejar trastornos en la pequeña pantalla). Lo que me gustaría analizar en este artículo es el uso de las nuevas tecnologías para acosar y controlar a otra persona.

Desde el principio de la serie vemos cómo Joe utiliza las redes sociales e Internet en general para acercarse a Beck, su nuevo “amor” (u obsesión, más bien).

Beck es una persona que publica absolutamente todos y cada uno de sus pasos en redes sociales como Facebook e Instagram; todo lo relativo a sus gustos, sus amigos, familiares, viajes, etc. Además, toda esta información la tiene conectada a servicios de almacenamiento en la nube, por lo que, aunque quisiera borrarla en algún momento, difícilmente podría lograr que todo su contenido desapareciera por completo, de lo cual Joe se aprovecha para saber más sobre ella. Desafortunadamente esto no es algo que solo haga Beck en una serie de ficción.

Son muchísimas las personas que publican su día a día en Internet; fotos de comida, en el gimnasio, en los lugares a los que viajan, los sitios que frecuentan para salir de cervezas con los amigos… ¿Y qué implicaciones tiene esto? Ninguna, ¿verdad? Porque somos personas normales a quienes nadie nos va a hacer nada.

Cuando subimos una foto a Instagram o a Facebook y junto a ella ponemos la ubicación del sitio donde fue tomada estamos dando información privilegiada la cual pasa a ser pública, por lo que el uso que otras personas hagan de ella difícilmente puede ser castigado por la ley (al fin y al cabo, nosotros hemos decidido publicarla). Esto quiere decir que si por algún motivo hay alguien dispuesto a hacernos daño y que tiene acceso a la foto que hemos subido con la ubicación, dicha persona podrá seguirnos si así lo quiere. Nosotros sabremos que nos está siguiendo, que no está ahí por mera coincidencia, pero, ¿cómo explicamos esto a la policía? Y es que la persona que nos ha seguido puede decir perfectamente que pasaba por allí de casualidad, o que simplemente le gustaba el sitio, y que el hecho de estar allí nada tiene que ver con haber visto nuestra publicación en X red social. Esto queda bien reflejado en “You”.

Otra cosa que evidencia la serie es que, dejando nuestro perfil público, cualquiera puede tener acceso a nuestra lista de amigos, saber con quién nos relacionamos, de qué manera y en qué lugares.

Todo lo que la serie muestra se torna particularmente preocupante en el caso de los adolescentes, sobre todo en las chicas y en especial en lo que respecta al control del móvil por parte de su pareja. Esto ocurre por dos motivos principalmente: el primero, por falta de educación con respecto al uso sano y adecuado de las redes sociales; el segundo, porque desde pequeños a través de lo que vemos en la televisión e incluso en nuestro entorno social se nos enseña que el control y los celos son formas de amor. Joe es el claro ejemplo de esto.

Se trata de un personaje que es capaz de llegar a límites extremos por saber qué está haciendo su pareja, dónde y con quién está, accediendo a escondidas al contenido que ella publica en redes sociales y siguiéndola en numerosas ocasiones en la vida real (en la vida real de la serie). Desafortunadamente esto no es algo que se quede solo en la pequeña o la gran pantalla, sino que no son pocos los y las adolescentes que afirman que su pareja les controla el teléfono, que les piden explicaciones acerca de con quién hablan y que intentan imponerles con quién tener una amistad y con quién no, entre otras muchas cosas, y si la persona en cuestión no accede, se dan chantajes emocionales del estilo “si me quisieras lo harías”, los cuales pueden escalar rápidamente a situaciones de violencia física y psicológica justificada en muchas ocasiones inclusive por la víctima, ya que por los motivos que se han mencionado anteriormente se ve como algo normal en la sociedad en la que vivimos; aunque también puede ser el caso que la persona que está siendo acosada no quiera hablar con alguien por temor a la reacción de quien la acosa, algo que sucede en muchísimas ocasiones.

Para evitar que situaciones como estas sigan teniendo lugar en nuestro día a día es necesario que todos nosotros nos eduquemos en el uso de las redes sociales y que transmitamos ese conocimiento sobre el buen uso de las mismas a los más pequeños, sobre todo a los adolescentes, ya que están en una edad crítica en la que su personalidad se está formando y cualquier cosa puede influir de manera muy positiva o muy negativa. Pero no nos engañemos: que una chica acabe asesinada a manos de su pareja, o que cualquiera, sea hombre o mujer, sufra situaciones de control por parte de la persona con quien está en una relación sentimental no se da solo entre adolescentes; eso lo podemos ver a cualquier edad. Por ello también impera la necesidad de comprender que los celos no son una muestra de amor; hay miles de muestras de amor que no pasan por el control del individuo y su desvalorización como persona, como ser humano con derecho a decidir por sí mismo la vida que quiere llevar y quién quiere que esté o no en ella, entre otras cosas.

Si vamos a poner un teléfono o cualquier dispositivo electrónico en las manos de nuestros hijos, es mejor que primero nosotros estemos seguros de cómo usarlos y de transmitir un buen uso a los más pequeños.

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